
Todo empezó con un mandala de 2x2 lleno de pasión y amor y termino en una pared llena de trazos, salpicada de rojos, rosas, terracotas y mucha sensualidad. Abriéndose a la mujer empoderada que todas llevamos dentro, esa dulzura pero a la vez esa fuertza que la hace ser ella, mujer amante, madre, niña, amiga y guia.
Gracias por la confianza Ollga Llamas
